martes, 24 de diciembre de 2019
domingo, 15 de diciembre de 2019
Cultura: La canción del Cuchi que intentaron hacer desaparecer durante la dictadura, por Esteban Raies
![]() |
| El folklore fue el género que mejor interpretó la realidad durante el proceso. |
Cuando terminaba 1977, la Secretaría de Inteligencia del Estado redactó los “Antecedentes ideológicos de artistas nacionales y extranjeros que desarrollan actividades en la República Argentina”. Era un documento secreto que agrupaba fichas de compositores e intérpretes como Nacha Guevara, Víctor Heredia, Huerque Mapu y Pedro y Pablo, entre decenas más.
A pesar del candado con que la última dictadura militar intentó
guardar bajo llave a los artistas folklóricos, a quienes persiguió,
amenazó, intentó matar y prohibió, la canción popular se había metido en
el corazón del pueblo y hubo de cantarse a pesar de los cepos con que
los militares las borraron de los medios de difusión.
En esas listas los censores prohíben a un grupo de músicos populares
de raíz folklórica: de Horacio Guarany a Ariel Petroccelli, de César
Isella a Omar Moreno Palacios, la lista es nutrida y también variada.
Censura en tiempos de dictadura
Contra la frase de Jorge Rafael Videla “silencio es
salud” los músicos populares argentinos escribieron, a hurtadillas
algunos, arriesgando el cuero otros. Como podían desenrollaban el nudo
de las palabras para sacarlas del silencio. Es el caso del Cuchi Leguizamón, poeta,
músico, compositor, abogado penalista, defensor de pobres por
sentimiento, y profesor de historia, literatura y filosofía. También un
polemista filoso, capaz de decir más en serio que en broma que todos los
males argentinos se deben a que “este país se ha amariconado, y no se
puede ser traidor con el sexo”.
Durante la época de la dictadura escribió la canción “Chacarera del expediente” que fue censurada por el gobierno de turno. La letra reza:
El pobre que nunca tiene
ni un peso p’andar contento,
no bien se halla una gallina
que ya me lo meten preso.
ni un peso p’andar contento,
no bien se halla una gallina
que ya me lo meten preso.
El comisario ladino
que oficia de diligente,
lo hace confesar a palos,
al preso y a sus parientes.
que oficia de diligente,
lo hace confesar a palos,
al preso y a sus parientes.
Y se pasan las semanas
engordando el expediente,
mientras el preso suspira
por un doctor influyente.
engordando el expediente,
mientras el preso suspira
por un doctor influyente.
La tía le vendió la cama,
pa’ pagarle al abogado,
si algún día sale libre
tendrá que dormir parado.
pa’ pagarle al abogado,
si algún día sale libre
tendrá que dormir parado.
El Juez a los cuatro meses,
lo cita pa’ interrogarlo;
como es pobre y tartamudo
ninguno quiere escucharlo.
lo cita pa’ interrogarlo;
como es pobre y tartamudo
ninguno quiere escucharlo.
Y la prisión preventiva
dictan al infortunado,
que ya lleva un año preso,
hasta de Dios olvidado.
dictan al infortunado,
que ya lleva un año preso,
hasta de Dios olvidado.
Amalaya la justicia,
vidita los abogados,
cuando la ley nace sorda,
no la compone ni el diablo.
vidita los abogados,
cuando la ley nace sorda,
no la compone ni el diablo.
Estas son cosas del pueblo,
de los que no tienen nada,
esos que se hallan millones,
tienen la Casa Rosada.
de los que no tienen nada,
esos que se hallan millones,
tienen la Casa Rosada.
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miércoles, 4 de diciembre de 2019
sábado, 23 de noviembre de 2019
lunes, 18 de noviembre de 2019
miércoles, 13 de noviembre de 2019
viernes, 8 de noviembre de 2019
“El Verdadero Cristo” | Por José Martínez Ruiz.
Cristo
descendió de su cruz y dijo a los creyentes que oraban de rodillas ante
él: – Hijos míos, sois unos imbéciles. Hace diecinueve siglos que
predije la paz, y la paz no se ha hecho. Predije el amor y continúa la
guerra entre vosotros; abominé de los bienes terrenos y os afanáis por
amontonar riquezas. Dije que todos sois hermanos y os tratáis como
enemigos.
Hay entre vosotros tiranos y hay gentes que se dedican a esclavizar. Los primeros son malvados; los segundos, idiotas. Sin la pasividad de éstos, no existirían aquéllos. Grande es la crueldad de los unos; mayor la resignación de los otros.
¿Por qué sufrir en silencio cuando se tiene la fuerza del número… del derecho? No fue éste el espíritu de mis predicaciones; vosotros, los republicanos de la religión, la habéis falseado. Yo vi el origen del mal en la autoridad y en su órgano el Estado, y por eso me persiguieron. Desconocí el poder de los Césares, como atentatorio a la libertad humana, y por eso perecí en la cruz.
Uno de mis más amados discípulos, Ernesto Renan, ha dicho que yo fui un anarquista. Si ser anarquista es ser partidario del amor universal, destructor de todo poder, persiguiendo toda ley, declaro que fui anarquista.
No quiero que unos hombres gobiernen a otros hombres; quiero que todos seáis iguales. No quiero que trabajen unos y que otros, en la holganza, consuman lo producido; quiero que trabajéis todos. No quiero que hay Estados ni Códigos, ni ejércitos, ni propiedad, ni familia; que todos os tengáis tan grande amor que no necesitéis ni verdugos ni jueces; que miréis como hijos vuestros a todos los niños y como esposas a todas las mujeres; que seáis una gran familia, sana y laboriosa.
¿Por qué no lo hacéis así, hijos míos? ¿Por qué sois tan malvados que os complacéis en destrozaros? La tierra es grande y fecunda; los campos producen lo necesario para que todos viváis; la mecánica ha llegado a tan maravilloso grado de perfección que aplicando sus descubrimientos y los de la higiene a las fábricas y a las minas, el trabajo trocaríase de penosa tarea en alegre entretenimiento. Entonces trabajaríais todos como todos tenéis gusto de disfrutar los placeres de un deporte, y en tres horas de ese trabajo alegre y voluntario recibiríais los múltiples menesteres de la vida social, que hoy reciben unos cuantos. No habría entonces ni explotadores ni explotados, no habría señores ni vasallos, no habría monarcas y súbditos. Con la propiedad desaparecería la sed de la riqueza, el afán del lucro, la eterna rivalidad entre los pueblos, el asesinato lento en el taller insalubre de millones de hombres.
No padecería la mujer, sin la autoridad del esposo, la tiranía que al presente padece. No sería el amor fórmula hipócrita sancionada por la Iglesia o el Estado; sería pasión espontánea o voluntaria. No sería esclavitud de la mujer al hombre, porque tan libre y dueña de la tierra como aquél sería ésta, y para nada tendría que preocuparse del porvenir de los hijos; no cometería tampoco nadie la ligereza de jurar amor eterno, como si el amor dependiese de la voluntad y de él se pudiese responder libremente.
No habría naciones diferentes; los ríos y las montañas no servirían de barrera para que los hombres dejasen de ser hermanos, las fronteras que hoy separan los pueblos no serían motivo para que se hiciesen cruda guerra. Lo que hoy reputáis injusto para unos y justo para otros, sería igualmente dañoso para todos. El asesinato sería un crimen y lo sería también la guerra; sería condenable la mentira de que usáis en los tratos de pueblo a pueblo, tanto como hoy es aplaudida. La moral sería la misma para todos y no se alteraría su esencia ni su forma con la diversidad de razas y de países.
No cometeríamos la inhumanidad de encerrar al delincuente en una prisión, como si con ello pudierais enmendar la falta que es imputable a vosotros y no a él. Al desgraciado que realizase un acto inmoral le trataríais como a un enfermo, y no agravaríais su mal privándole de la libertad, don el más preciado entre los hombres. Si desaparecieran las causas del crimen, ¿no desaparecería el criminal? ¿Habría rapiñas sin propiedad? ¿Habría celos sin el monopolio de una mujer? ¿Habría rencillas por el poder sin el poder?
Hijos míos, ¿por qué sois tan imbéciles? ¿Por qué sois tiranos los unos y resignados los otros? Sacudid el yugo los que sufrís la tiranía; destruid la opresión los que vivís esclavizados. Con vosotros, los obreros, está la fuerza, vosotros sois el mayor número. Si agonizáis en las fábricas es porque no tenéis la entereza de hacer saber vuestro derecho.
Levántate, levántate, hijo mío. No es de los tiempos que corren la oración; no es esta época de lucha la resignación mística. Me habéis injuriado gravemente, habéis disfrazado mis doctrinas. No legitiméis con mi nombre la explotación. Los que mantienen gobiernos y soldados no son mis discípulos.
¡Levántate y lucha!
Publicado en La voz del Pueblo, N° 3. Tarrasa, 1910.
Extraído de "El Sol Acrata"
Hay entre vosotros tiranos y hay gentes que se dedican a esclavizar. Los primeros son malvados; los segundos, idiotas. Sin la pasividad de éstos, no existirían aquéllos. Grande es la crueldad de los unos; mayor la resignación de los otros.
¿Por qué sufrir en silencio cuando se tiene la fuerza del número… del derecho? No fue éste el espíritu de mis predicaciones; vosotros, los republicanos de la religión, la habéis falseado. Yo vi el origen del mal en la autoridad y en su órgano el Estado, y por eso me persiguieron. Desconocí el poder de los Césares, como atentatorio a la libertad humana, y por eso perecí en la cruz.
Uno de mis más amados discípulos, Ernesto Renan, ha dicho que yo fui un anarquista. Si ser anarquista es ser partidario del amor universal, destructor de todo poder, persiguiendo toda ley, declaro que fui anarquista.
No quiero que unos hombres gobiernen a otros hombres; quiero que todos seáis iguales. No quiero que trabajen unos y que otros, en la holganza, consuman lo producido; quiero que trabajéis todos. No quiero que hay Estados ni Códigos, ni ejércitos, ni propiedad, ni familia; que todos os tengáis tan grande amor que no necesitéis ni verdugos ni jueces; que miréis como hijos vuestros a todos los niños y como esposas a todas las mujeres; que seáis una gran familia, sana y laboriosa.
¿Por qué no lo hacéis así, hijos míos? ¿Por qué sois tan malvados que os complacéis en destrozaros? La tierra es grande y fecunda; los campos producen lo necesario para que todos viváis; la mecánica ha llegado a tan maravilloso grado de perfección que aplicando sus descubrimientos y los de la higiene a las fábricas y a las minas, el trabajo trocaríase de penosa tarea en alegre entretenimiento. Entonces trabajaríais todos como todos tenéis gusto de disfrutar los placeres de un deporte, y en tres horas de ese trabajo alegre y voluntario recibiríais los múltiples menesteres de la vida social, que hoy reciben unos cuantos. No habría entonces ni explotadores ni explotados, no habría señores ni vasallos, no habría monarcas y súbditos. Con la propiedad desaparecería la sed de la riqueza, el afán del lucro, la eterna rivalidad entre los pueblos, el asesinato lento en el taller insalubre de millones de hombres.
No padecería la mujer, sin la autoridad del esposo, la tiranía que al presente padece. No sería el amor fórmula hipócrita sancionada por la Iglesia o el Estado; sería pasión espontánea o voluntaria. No sería esclavitud de la mujer al hombre, porque tan libre y dueña de la tierra como aquél sería ésta, y para nada tendría que preocuparse del porvenir de los hijos; no cometería tampoco nadie la ligereza de jurar amor eterno, como si el amor dependiese de la voluntad y de él se pudiese responder libremente.
No habría naciones diferentes; los ríos y las montañas no servirían de barrera para que los hombres dejasen de ser hermanos, las fronteras que hoy separan los pueblos no serían motivo para que se hiciesen cruda guerra. Lo que hoy reputáis injusto para unos y justo para otros, sería igualmente dañoso para todos. El asesinato sería un crimen y lo sería también la guerra; sería condenable la mentira de que usáis en los tratos de pueblo a pueblo, tanto como hoy es aplaudida. La moral sería la misma para todos y no se alteraría su esencia ni su forma con la diversidad de razas y de países.
No cometeríamos la inhumanidad de encerrar al delincuente en una prisión, como si con ello pudierais enmendar la falta que es imputable a vosotros y no a él. Al desgraciado que realizase un acto inmoral le trataríais como a un enfermo, y no agravaríais su mal privándole de la libertad, don el más preciado entre los hombres. Si desaparecieran las causas del crimen, ¿no desaparecería el criminal? ¿Habría rapiñas sin propiedad? ¿Habría celos sin el monopolio de una mujer? ¿Habría rencillas por el poder sin el poder?
Hijos míos, ¿por qué sois tan imbéciles? ¿Por qué sois tiranos los unos y resignados los otros? Sacudid el yugo los que sufrís la tiranía; destruid la opresión los que vivís esclavizados. Con vosotros, los obreros, está la fuerza, vosotros sois el mayor número. Si agonizáis en las fábricas es porque no tenéis la entereza de hacer saber vuestro derecho.
Levántate, levántate, hijo mío. No es de los tiempos que corren la oración; no es esta época de lucha la resignación mística. Me habéis injuriado gravemente, habéis disfrazado mis doctrinas. No legitiméis con mi nombre la explotación. Los que mantienen gobiernos y soldados no son mis discípulos.
¡Levántate y lucha!
Publicado en La voz del Pueblo, N° 3. Tarrasa, 1910.
Extraído de "El Sol Acrata"
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domingo, 27 de octubre de 2019
sábado, 19 de octubre de 2019
jueves, 10 de octubre de 2019
Un día como hoy, pero de 1891, nacía en Ucrania el anarquista Simón Radowitzky | Por Osvaldo Bayer
« Mil y mil veces maldita tierra aborrecida del crimen, del sufrimiento y del sicario. Bajo el azote helado de tus huracanes gime el hombre; la angustia roe las almas de las víctimas; los abnegados, los Radowitzky, agonizan, mártires de la chusma del máuser, y, sobre el hórrido concierto de sollozos, se oye, siniestra, la carcajada del verdugo. »
Así comenzaba un volante del diario anarquista La Protesta, para el 1º de Mayo de 1918, el Día de los Trabajadores. Estoy en Ushuaia, en el edificio del antiguo penal, y hablo sobre Simón Radowitzky ante una concurrencia formada principalmente por gente joven. Nunca hubiera soñado antes que iba a tener esa posibilidad. En los años setenta publiqué un libro que se titulaba Simón Radowitzky, ¿mártir o asesino?, que fue a parar a la hoguera de la dictadura de los Videla y Massera. ¿Quién era ese Simón Radowitzky que había sido una figura legendaria del movimiento obrero en las tres primeras décadas de este siglo y que había pasado veintiún años de su vida en la cárcel, la mayoría de ellos en el penal de Ushuaia, una de las páginas más negras de la historia penal del género humano de la cual tendríamos que avergonzarnos los argentinos? Y que se mantuvo no sólo durante el gobierno de los conservadores liberales sino también durante los tres gobiernos primeros del radicalismo. Los que más cantaron a Simón Radowitzky, llamado el «mártir de Ushuaia», fueron los payadores criollos en los mitines y asambleas obreras.
« Traigo aquí para Simón
este manojo de flores,
del jardín de los dolores
del alma y del corazón:
traigo para aquel varón
valiente y decidido,
este manojo que ha sido
hecho con fibras del alma,
en un momento sin calma
de rebelde convencido. »
Así cantaba el payador Manlio por la década del veinte.
Es que Simón había corporizado la violencia de abajo al matar de un preciso bombazo al jefe de policía coronel Ramón L. Falcón después que éste reprimiera brutalmente la manifestación obrera del 1º de Mayo de 1909. Ese día ocurrirá la más grande tragedia obrera hasta ese momento de nuestra historia social. La policía montada al mando del comisario Jolly Medrano, después de que sonara el clarinazo de ataque ordenado por el propio coronel Falcón, se lanza sobre las columnas obreras en la Plaza Lorea. Parece una estampa de la Rusia imperial cuando los cosacos atacaban concentraciones de famélicos proletarios en San Petersburgo o en Moscú. En la historia de las represiones obreras, la del coronel Falcón quedó como una de las más cobardes y alevosas. En un primer momento se cuentan treinta y seis charcos de sangre. Para explicar el drama, el militar traerá el argumento que todavía hoy se emplea en la Argentina: le echa la culpa a los «agitadores». Seguirán días de paro general proclamado por la FORA que tendrá un desarrollo muy violento. Esos días continuará la brutal represión y se seguirán sumando los muertos. Los obreros no se rinden porque:
« Los tiempos ya terminaron
en que hubo feudales bravos
que agarraban a los esclavos
y fiero los azotaron
¡Hoy no! Ya se rebelaron,
Y ese hombre hoy, febril y ardiente
cuando ve que un prepotente
burgués quiere maltratarlo:
cara a cara ha de mirarlo,
cuerpo a cuerpo y frente a frente! »
Así fue. Ese joven judío de apenas 18 años, obrero metalúrgico, esperará al coronel Falcón y pondrá fin a la vida del orgulloso militar que era todo un símbolo para los hombres de uniforme: Falcón había sido el cadete número uno recibido en el Colegio Militar creado por Sarmiento. Simón trata de suicidarse pero es capturado, condenado a muerte y luego, como es menor de edad, a prisión perpetua a cumplir en el penal de Ushuaia, con el agravante de que cada año, en oportunidad de cumplirse cada aniversario de su atentado contra Falcón «deberá ser llevado a reclusión solitaria a pan y agua durante veinte días», como dirá la sentencia.
En la prisión, sólo comparable con la de la Isla del Diablo, Radowitzky se convertirá en el «mártir de la anarquía». Será un místico de la resistencia y del altruismo con los demás presos. Protagonizará una huida legendaria a través de los canales fueguinos hasta que es capturado por un buque de guerra chileno y entregado a los carceleros argentinos. Todos los castigos inimaginables serán entonces para él. Aunque enfermo de tuberculosis, el clima del extremo sur y el aislamiento no lo amedrentan y sigue siendo el defensor de los demás presos para quienes Simón es una personalidad mística y al que admiran casi con respeto religioso.
Sus compañeros de ideas de todo el país no lo abandonaron en ningún momento. Miles de mitines y su nombre siempre en la primera página de sus publicaciones. Hasta que en 1930, Yrigoyen firmará el indulto. Pero el gobierno radical no se aguanta al carismático atentador en territorio argentino y lo expulsa al Uruguay. Allí será detenido y poco después soportará presidio en la isla de Flores. Hasta que en 1936, ya en libertad, marchará a la Guerra Civil española a luchar contra el fascismo de Franco. Morirá en México en 1956 mientras trabajaba de obrero en una fábrica de juguetes, el mejor oficio que puede tener un ser humano.
Me paseo por las celdas del presidio de Ushuaia, cuarenta años después de la muerte del «santo de la anarquía». Los muros del oprobio. Oprobio que años después se iba a trasladar a los dominios de otros carceleros con uniforme militar: los campos de concentración de los Bussi, los Menéndez, los Camps. Pienso en estos verdugos cuando atravieso el portón de salida del ex presidio austral. Y me consuela un pensamiento que me asalta en ese momento. Esos tres jamás tuvieron juglares criollos que les cantaran. De Radowitzky quedan los recuerdos de esas coplas del auténtico pueblo:
« Simón, la fe no desmaya
y el pueblo sí que resiste
te ha de sacar, Radowitzky,
de las mazmorras de Ushuaia. »
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martes, 1 de octubre de 2019
martes, 17 de septiembre de 2019
jueves, 12 de septiembre de 2019
sábado, 7 de septiembre de 2019
jueves, 5 de septiembre de 2019
jueves, 29 de agosto de 2019
jueves, 22 de agosto de 2019
jueves, 15 de agosto de 2019
sábado, 10 de agosto de 2019
lunes, 5 de agosto de 2019
Cultura | El origen de la familia: de cómo Engels desmintió a Moisés, por Jazmín Jimenez
![]() |
| Federico Engels nació un 28 de noviembre de 1820, en Barmen, en la norteña provincia alemana de Renania y falleció un 5 de agosto de 1895 en Londres, Reino Unido. |
En esta nota repasaremos su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Fue una de sus obras más leídas y discutidas a lo largo del Siglo XX y aún en la actualidad.
Como dice la intelectual feminista Alejandra Ciriza “El texto de
Engels busca, a la luz de los conocimientos existentes en su época,
explicaciones sobre la relación entre organización familiar y propiedad
privada en un momento histórico, hacia fines del siglo XIX, en que la
burguesía escribía la elegía de la mujer doméstica y el varón
productivo. Un momento en el cual los efectos del avance de las fuerzas
productivas se hacía sentir sobre la vida de las mujeres de la clase
obrera, tal como Engels mismo lo había advertido en su conocido escrito
sobre la situación de la clase obrera inglesa publicado en 1845; un
momento, por añadidura, de ascenso de la moral llamada victoriana, que
controlaba a ultranza la moral sexual de las mujeres a la vez que
manifestaba abierta tolerancia hacia la doble moral masculina”.
La monogamia y el patriarcado tuvieron un principio
Luego de la muerte de Marx, Engels se dedicó abnegadamente a ordenar los manuscritos que había dejado para terminar y publicar los tomos dos y tres de El Capital. Pero además entre las pilas de cartas, apuntes y artículos inacabados que encontró en el estudio de su amigo había una serie de notas que llamaron su atención sobre el carácter de la sociedad prehistórica. Marx había estudiado el libro del antropólogo estadounidense Lewis Morgan La sociedad primitiva o investigaciones en las líneas del progreso humano desde el salvajismo hasta la civilización a través de la barbarie (1877) que intentaba rastrear la evolución de la organización social humana desde su estado primitivo hasta la modernidad.
Morgan estudiando las tribus iroquesas en Estados Unidos registraba
el impacto del desarrollo técnico y las concepciones cambiantes de los
derechos de propiedad sobre la estructura tribal y familiar. Planteaba
que el avance del salvajismo a la civilización equivalía al paso de las
tribus consanguíneas a una unidad familiar patriarcal y monógama (o
nuclear).
En base a los escritos detallado que Marx había realizado del libro de Morgan, Engels escribe su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado en el prefacio plantea: “En
América, Morgan descubrió de nuevo, y a su modo, la teoría materialista
de la historia descubierta por Marx cuarenta años antes, y, guiándose
de ella, llegó a contraponer la barbarie y la civilización, a los mismos
resultados esenciales que Marx”.
La mujer y las sociedades primitivas: divergencias entre los socialistas
En la segunda mitad del Siglo XIX, importantes dirigentes de la socialdemocracia alemana escribieron textos sobre la mujer y la familia.
En 1879 August Bebel publicó su libro La mujer y el socialismo, donde sostenía que “desde el principio de los tiempos la opresión ha sido el destino común de la mujer y del hombre que trabajan”. Bebel sugería que antes de que se desarrollase la familia, las mujeres ya “eran propiedad de la horda o de la tribu, sin derecho a elegir ni a decir que no”.
Karl Kausky por su parte, entre 1882 y 1883 dio a conocer una serie
de artículos sobre las relaciones sexuales primitivas con la misma
lógica.
A diferencia de Bebel y Kautsky, Engels demostró que las sociedades
humanas primitivas no se basaban en el patriarcado, sino en un sistema
comunitario de relaciones sexuales. Explica que “hasta 1860 ni
siquiera se podía pensar en una historia de la familia. Las ciencias
históricas se hallaban aún, en este dominio, bajo la influencia de los
cinco libros de Moisés. La forma patriarcal de la familia, pintada en
esos cinco libros con mayor detalle que en ninguna otra parte, no sólo
era admitida sin reservas como la más antigua, sino que se la
identificaba –descontando la poligamia- con la familia burguesa de
nuestros días, de modo que parecía como si la familia no hubiera tenido
ningún desarrollo histórico; a lo sumo se admitía que en los tiempos
primitivos podía haber habido un período de promiscuidad sexual”.
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| Fundador, junto a Carlos Marx, del socialismo científico y de la Primera y Segunda Internacional. Su obra también hizo aportes fundamentales al pensamiento feminista. |
Los hombres destruyeron a los viejos dioses y moldearon nuevos
Para Engels el estudio de la historia de la familia comienza en 1861, con el “Derecho materno” de Bachofen, que basándose en la literatura clásica antigua, mostraba el paso del “heterismo” (primitivamente los seres humanos vivieron en promiscuidad sexual) a la monogamia y del derecho materno al paterno. Según Bachofen, esto se produce entre los griegos “a consecuencia del desarrollo de las concepciones religiosas, a consecuencia de la introducción de nuevas divinidades, que representan ideas nuevas, en el grupo de los dioses tradicionales, encarnación de las viejas ideas; poco a poco los viejos dioses van siendo relegados a segundo plano por los primeros.” Para él “no fue el desarrollo de las condiciones reales de existencia de los hombres, sino el reflejo religioso de esas condiciones en el cerebro de ellos, lo que determinó los cambios en la situación social recíproca del hombre y la mujer”.
Por ello Engels plantea que “tal concepción, que estima la
religión como la palanca decisiva de la historia mundial, se reduce, a
fin de cuentas, al más puro misticismo.” Sin embargo “no
disminuye su mérito como investigador que ha abierto una nueva senda, ya
que ha sido el primero en sustituir las frases acerca de aquel ignoto
estadio primitivo con promiscuidad sexual por la demostración de que en
la literatura clásica griega hay muchas huellas de que entre los griegos
y entre los pueblos asiáticos existió, en efecto, antes de la
monogamia, un estado social en el que no solamente el hombre mantenía
relaciones sexuales con varias mujeres, sino que también la mujer
mantenía relaciones sexuales con varios hombres, sin faltar por ello a
los hábitos establecidos.”
Las creadoras de la vida eran las mujeres
En las sociedades primitivas en las que los hombres no tenían un dominio sobre la naturaleza y vivían de la recolección, la caza y la pesca, lo que predominaba era la escasez. Las mujeres participaban de las tareas para la sobrevivencia en igualdad con los varones, no existía una división sexual del trabajo. Además gozaban de un lugar privilegiado, porque cumplían un rol crucial en la reproducción de la especie al ser consideradas las creadoras de vida. Esto hacía que los lazos de parentesco se definieran por línea materna. Además los niños pertenecían a la comunidad y eran criados socialmente.
Con la aparición de la agricultura la humanidad pegó un salto enorme,
los hombres comenzaron a dominar la naturaleza, poniéndola al servicio
de sus necesidades. Engels señala que fue el trabajo, la actividad
productiva, lo que le permitió a los hombres salir del reino animal.
Pudieron comenzar a abandonar la vida nómade y empezar a planificar
asentándose en un lugar. Esto les permitió incrementar los productos
necesarios para sobrevivir y a acumular riquezas que en un primer
momento pertenecían a todos los miembros de la comunidad. Pero con el
desarrollo a gran escala de la agricultura y la ganadería se produce un
excedente también a gran escala, así se generaron las bases materiales
para que surgieran nuevas formas de vida que transformarán ese sistema
social colectivo. Surgirá una división entre quienes producían y
trabajaban, la gran mayoría de la sociedad, y una pequeña minoría que no
trabaja y vivía a costa del trabajo ajeno. Esta minoría es la que va a
poseer el poder da las armas, ejercer el gobierno y apropiarse de las
tierras. De esta forma surge también la propiedad privada y las primeras
formas de Estado.
El monopolio de la propiedad derroca el derecho materno
Estas transformaciones irán de la mano de un cambio enorme en la situación de las mujeres. Las clases dominantes querrán dominar la capacidad reproductiva de las mujeres para que los varones se aseguren su descendencia y puedan así heredar sus riquezas y poder político y militar a sus hijos verdaderos. Cambiando de esta forma el derecho hereditario materno por el paterno.
Para ello fue necesario controlar el cuerpo de la mujer,
recluyéndolas al interior del hogar y estableciendo para ellas la
obligación de la monogamia. De esta forma la mujer sale de la esfera de
la producción social quedando confinada a la de la reproducción social.
La dominación y el poder masculinos tienen una base material, el
monopolio de la propiedad y su transmisión por vía paterna. Con el
tiempo y el surgimiento de las ciudades el matrimonio se extenderá a las
clases explotadas por medio de la ideología que impartía el Estado y la
Iglesia entre otras instituciones.
Retomar este libro tiene una importancia crucial en nuestros días en
que el movimiento de mujeres en distintas partes del mundo se moviliza
de forma multitudinaria, como en Argentina contra los femicidios o en
Polonia por el derecho al aborto.
El mismo Engels dice: “El derrocamiento del derecho materno fue la
gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre
empuño también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada,
convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en
un simple instrumento de reproducción. Esta baja condición de la mujer,
que se manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos,
y más aún en los de los tiempos clásicos, ha sido gradualmente
retocada, disimulada, y en ciertos sitios, hasta revestida de formas más
suaves, pero no, ni mucho menos, abolida”.
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viernes, 2 de agosto de 2019
domingo, 28 de julio de 2019
A 81 AÑOS DE SU CREACIÓN | Infeliz cumpleaños, Gendarmería Nacional: fiel a su rol represivo a lo largo de la historia
Aunque la historia oficial dice que la Gendarmería Nacional Argentina
nace como una nueva fuerza de seguridad militar con funciones de
policía para proteger las zonas de frontera, lo cierto es que su rol
siempre fue otro: intervenir en los conflictos sociales dentro del
territorio nacional como brazo armado del Estado para sofocarlos y
restaurar el “orden”. Gobiernos radicales y peronistas la utilizaron
adecuándola a cada coyuntura pero sin perder “su razón de ser” como
instrumento clave del aparato represivo estatal.
Los llamados “centinelas de la Patria” tienen sus antecedentes en las
“gendarmerías volantes” de alcance provincial como la creada por
Yrigoyen en 1921 para reprimir las huelgas de los peones rurales en
Santa Cruz o la que reprime en Chaco ese mismo año la protesta delos
obreros de la compañía inglesa La Forestal. Para el sociólogo Esteban Rodríguez Alzueta
la ley sancionada en 1938 que crea formalmente la Gendarmería Nacional
fue un pedido de la firma Bunge & Born para terminar con las
andanzas de los bandidos rurales Mate Cocido y el “Vasco” Zamácola
dentro en la provincia de Chaco, donde la empresa nacional tenía
importantes intereses. En sus ochenta años de vida la GNA fue y sigue
siendo un enemigo de los trabajadores y de los pueblos originarios, en
esta nota recorremos algunos momentos de la historia argentina donde
queda demostrada su naturaleza y los intereses de clase que defiende.
A la caza de los Pilagá (una masacre silenciada)
Octubre 1947. Formosa que aún no era una provincia sino un territorio
nacional era explotada por grandes latifundios vendidos a empresarios
nacionales y extranjeros mientras que la mayoría de la población
integrada por pueblos indígenas vivía en la extrema pobreza. Los pilagá,
despedidos por el empresario azucarero Patrón Costa en Tartagal
(Salta), regresaron a su comunidad cercana a Las Lomitas. El miedo al
“malón indígena” hizo que la prensa local y las autoridades pidieran a
gritos la intervención del gobierno que utilizó a su nuevo perro de
caza: la gendarmería nacional. El 10 de octubre el Director Nacional de
la GNA dio la orden al Regimiento 18º para atacar con ametralladoras,
fusiles y carabinas a los Pilagá concentrados en ese momento en el
paraje Rincón Bomba. Los gendarmes de varios escuadrones cercanos se
sumaron para masacrar y perseguir en el monte a la comunidad completa
durante tres semanas. Se estima que el número de asesinados ronda entre
750 y 1000. Hasta ahora pocos cuerpos fueron hallados y reconocidos
mientras que la mayoría permanecen desaparecidos.
Actualmente la masacre de Perón al pueblo pilagá
es considerado un crimen de lesa humanidad, es decir crímenes
organizados y ejecutados por el Estado. Perón, como presidente y jefe de
las Fuerzas Armadas fue responsable de su accionar pero los hechos
fueron ocultados y silenciados durante décadas. Muchos años después, la
documentalista Valeria Mapelman fue una de las que mejor reconstruyó
esta historia en el documental "Octubre Pilagá"
La represión en el frigorífico más grande de Latinoamérica
El barrio de Mataderos se convirtió en un verdadero campo de guerra
en enero de 1959. Trabajadores del frigorífico Lisandro de la Torre y
los vecinos del barrio de un lado; el gobierno y sus Fuerzas Armadas y
de Seguridad del otro. La planta fue ocupada el día 15 por sus empleados
en respuesta a las intenciones de Frondizi de privatizar el frigorífico
con reducción de personal y aumento de los ritmos de producción
incluidos. La toma fue apoyada por los vecinos y comerciantes de la zona.
El 17 a la madrugada veintidós micros repletos de policías, carros de
asalto de Infantería, jeeps del Ejército y hasta cuatro tanques Sherman
aguardaron la llegada de los refuerzos de la Gendarmería Nacional e
iniciaron una violenta represión adentro y afuera de la fábrica. No fue
una tarea fácil, los obreros resistieron durante tres horas el desalojo.
En los días siguientes la batalla se trasladó a las calles de Mataderos
donde son recordadas las barricadas organizadas por los vecinos.
En este contexto la GNA estrenaba una nueva forma de intervenir en
los conflictos sociales: estaba operando en zona urbana y actuaba bajo
las órdenes directas del Ejército. Esto último se debía a la aprobación
de la Ley Orgánica (1958) que ponía a la Gendarmería bajo jurisdicción
militar, por lo tanto, estaba bajo sus órdenes. Además recibían la misma
instrucción que el Ejército basando su doctrina de defensa en las
enseñanzas del Ejército francés que consideraba como verdadero enemigo
al comunismo que se camuflaba en la población civil moviéndose como “un
pez en el agua”. El general francés Bentresque brindó exposiciones y
cursos en sedes de Gendarmería sobre “guerra revolucionaria” y “lucha
contra la subversión”, conceptos que empezaron a formar parte del
lenguaje cotidiano de las fuerzas militares.
El “Apagón” en Ledesma
Entre el 20 y el 27 de julio de 1976 se produjeron una serie de apagones de luz en los barrios del departamento de Ledesma (Jujuy)
durante los que fueron secuestradas 400 personas de las cuales 55 aún
permanecen desaparecidas. Desde las 22 hs hasta las 6 hs del día
siguiente la Gendarmería y otras fuerzas de seguridad cortaban el
suministro de electricidad de la usina ubicada en el barrio Libertador
General San Martín y en el medio de la oscuridad recorrían las calles a
punta de pistola. Iban con una “lista negra” realizada por el mismísimo
directorio del Ingenio Ledesma para identificar y secuestrar a los
trabajadores organizados y torturarlos para obtener información.
La GNA y los Blaquier compartían el mismo enemigo desde hace años. En
1966 se creó una guarnición en Ledesma por decreto presidencial con la
excusa de combatir un foco guerrillero en Salta, desarticulado un año
antes. Pero en vez de instalarse en la zona de frontera lo hizo dentro
del establecimiento de los Blaquier porque el objetivo central era otro:
detener el ascenso obrero que repercutía muy fuerte en los ingenios
jujeños. Para ello la empresa les brindaría alojamiento y suministros
necesarios para cumplir la tarea con eficacia; además de vehículos y
combustibles para realizar operativos como los ocurridos durante el
apagón.
Esta metodología represiva es similar a la usada el año anterior en
las represiones de Villa Constitución y Tucumán durante el Operativo
Independencia; donde también intervino la GNA. De los años de "plomo" la
Gendarmería tiene mucho que explicar, sobre todo su rol dentro de
Centros Clandestinos de Detención particularmente Campo de Mayo.
Guardián del “orden interno” en los 90: el Cutralcazo
El piquete, como histórico método de lucha usado por el movimiento
obrero, fue usado en los 90 para visibilizar los reclamos de “trabajo
digno” frente al enorme aumento de la desocupación. La Gendarmería
intervino en la mayoría de estos conflictos como fuerza de choque del
gobierno nacional para desalojar las rutas nacionales y resguardar el
“orden interno” pegando un salto importante con respecto a décadas
anteriores. El primer gran levantamiento de los “piqueteros” durante los
años de ofensiva neoliberal fue conocido como el Cutralcazo en junio de 1996 en Neuquén.
El 20 de junio estalló el conflicto luego de falsas promesas del
gobernador Sapag de crear nuevas fuentes de trabajo. La ruta nacional 22
fue cortada por los pobladores de los municipios vecinos de Plaza
Huincul y de Cutral Co. Cinco días después la orden de desalojo puso a
400 gendarmes con perros, decenas de vehículos, camión hidrante, balas
de goma y gases lacrimógenos frente a frente con los manifestantes. La
GNA avanzó sobre el primer piquete pero el pueblo resistió con palos y
gomeras logrando el repliegue de la tropa. Más de 20 mil personas
presentes protagonizaron una verdadera pueblada. En abril del año
siguiente volvería a producirse otro levantamiento en Cutral Co también
reprimida por Gendarmería y por la policía provincial. En una de esas
jornadas, una bala de la policía asesinó a Teresa Rodríguez, una
empleada doméstica de 25 años con tres hijos.
De la Rúa heredó esta Gendarmería garante de la “paz interna”. Debutó
reprimiendo en 1999 sobre el Puente General Belgrano, que une Chaco y
Corrientes. El saldo fueron 2 muertos, 28 heridos de bala. Los niveles
de desprestigio de las Fuerzas Armadas en ese momento iban en aumento,
la experiencia de los 70 habían marcado a fuego la memoria de miles.
Lear, el gendarme “carancho” y un nuevo rol para la GNA
En junio de 2014 la autopartista Lear despidió a 240 trabajadores
por participar o simpatizar en una organización gremial independiente
de la burocracia del SMATA. El plan fue orquestado por la multinacional y
el sindicato. El Ministerio de Trabajo demostraba su apoyo dejando en
claro nuevamente que el Estado prefiere defender la propiedad privada de
los grandes empresarios antes que el derecho a trabajar de las
mayorías. Los trabajadores despedidos respondieron con 21 piquetes en
Panamericana. La GNA dirigida por el ex carapintada Sergio Berni fue la
encargada de reprimir brutalmente el corte como en tantas otras
oportunidades hasta que por orden judicial tuvo que dejar de intervenir.
El caso se mediatizó cuando el jefe de Gendarmería Torales se tiró
grotescamente sobre el auto de uno de los manifestantes para proceder a
la detención provocando un repudio generalizado. En aquellas jornadas
también se infiltró un coronel retirado de Inteligencia hasta que las
cámaras lo descubrieron.
La GNA, como el resto de las Fuerzas de Seguridad y Armadas, fue muy
favorecida con las políticas de la era K, sobre todo durante el gobierno
de Cristina que en 2010 creó por decreto el Ministerio de Seguridad
–con Nilda Garré a la cabeza- con la Policía Federal, Agroportuaria,
Prefectura y a la Gendarmería bajo su cargo, con la intención de
reforzar el control civil sobre el aparato represivo del Estado. La
reconciliación de la sociedad con las FF.AA. –luego de años de
desprestigio y rechazo popular- y el fortalecimiento de las fuerzas a
través de una serie de leyes fueron las políticas claves del ministerio,
además darles más presupuesto. En el 2013 la GNA impulsó el Proyecto X
espiando a dirigentes sociales e infiltrándose en movilizaciones. Además
sumarían un nuevo rol: “Combatir el delito” a través del Operativo
Centinela, trasladando gendarmes al conurbano, o como centinelas dentro
de los barrios pobres del sur de la Ciudad de Buenos Aires. Allí,
quiénes más los conoces son los pibes de las villas, constantemente
hostigados y estigmatizados.
El gobierno de Mauricio Macri se encontró con una Gendarmería más
fuerte que en otras décadas que sumado al envalentonamiento de la
derecha luego del triunfo de Cambiemos provocó una avanzada represiva
que hoy continúa y se agudiza con la incorporación de las Fuerzas
Armadas en tareas de seguridad interna.
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viernes, 26 de julio de 2019
domingo, 21 de julio de 2019
viernes, 12 de julio de 2019
El papel de Vidal y Larreta en el suicidio de Favaloro
El Dr. René Favaloro, reconocido internacionalmente por realizar el
primer bypass cardíaco en el mundo, había dejado como legado en su
departamento siete cartas cuyo contenido se reveló parcialmente.
En una de ellas, dirigida a las "autoridades competentes”, dejaba en claro que había decidido quitarse la vida, y explicaba que la crisis económica que atravesaba la Fundación Favaloro había sido el desencadenante de su determinación.
En aquel entonces, el fiscal que intervino en la causa, Claudio Soca, precisó que el médico había hecho mención a las deudas millonarias que mantenían con su fundación numerosas obras sociales, entre ellas, el PAMI.
Al frente del PAMI, en aquel entonces, estaba en calidad de interventor una de las figuras top del PRO actual, Horacio Rodríguez Larreta.
En ese momento, Rodríguez Larreta se escudó manifestando que la obra social no tenía "una deuda verificada" con la Fundación Favaloro pero reconoció la existencia de un "viejo reclamo” millonario de facturas fechadas entre el año 1993 y 1995, "que no figuraban en los libros contables" del PAMI.
LO QUE NADIE DICE
En una de ellas, dirigida a las "autoridades competentes”, dejaba en claro que había decidido quitarse la vida, y explicaba que la crisis económica que atravesaba la Fundación Favaloro había sido el desencadenante de su determinación.
En aquel entonces, el fiscal que intervino en la causa, Claudio Soca, precisó que el médico había hecho mención a las deudas millonarias que mantenían con su fundación numerosas obras sociales, entre ellas, el PAMI.
Al frente del PAMI, en aquel entonces, estaba en calidad de interventor una de las figuras top del PRO actual, Horacio Rodríguez Larreta.
En ese momento, Rodríguez Larreta se escudó manifestando que la obra social no tenía "una deuda verificada" con la Fundación Favaloro pero reconoció la existencia de un "viejo reclamo” millonario de facturas fechadas entre el año 1993 y 1995, "que no figuraban en los libros contables" del PAMI.
LO QUE NADIE DICE
Maria Eugenia Vidal en ese
momento era asesora del interventor del PAMI Rodriguez Larreta, ambos
intentaron coimear a Favaloro, él se nego, y la respuesta fue "vamos a
ver con que le pagas ahora a tus acreedores".
PARTE DE LA CARTA DE FAVALORO
“Valga
un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde
el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas
si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no
a mí directamente)”.
Ubicación:
Puerto Madryn, Chubut, Argentina
miércoles, 10 de julio de 2019
martes, 2 de julio de 2019
miércoles, 26 de junio de 2019
jueves, 20 de junio de 2019
La Masacre de Ezeiza: “bautismo de fuego” de la derecha peronista | Por Claudia Ferri
El 20 de junio de 1973 el General Juan D. Perón regresaba a Argentina luego de 18 años de proscripción y exilio. Desde Madrid partió rumbo a Buenos Aires acompañado de una comitiva conformada por su esposa Isabel Perón, el presidente Hector Cámpora, los sindicalistas Rucci y Lorenzo Miguel y José López Rega –ministro de Bienestar Social– todos ellos hombres muy cercanos a Perón sobre todo el “brujo”. El líder peronista aterrizó en la base militar de Morón recibido por los Comandantes en jefe de las FFAA mientras que dos millones de personas se habían reunido en los alrededores de los bosques de Ezeiza, lugar elegido para realizar el acto de bienvenida. Esperaban el encuentro con el líder peronista.
Desde las primeras horas de la mañana, los hombres del teniente
coronel Jorge Osinde (como veremos más adelante, uno de los
organizadores de la represión) comenzaron un enfrentamiento desde los
palcos y el escenario disparando con armas largas sobre las columnas de
la izquierda peronista, representadas por la JP y Montoneros (la
Tendencia), en forma indiscriminada. La derecha peronista tuvo su “bautismo de fuego” en la Masacre de Ezeiza, montando un verdadero operativo de guerra.
Lo que se pensaba que sería una fiesta histórica del peronismo se
convirtió en una tarde de terror para el conjunto de las personas
movilizadas. Los acontecimientos en Ezeiza iniciaron una fuerte ofensiva
de la burocracia sindical y de los sectores más conservadores y
reaccionarios del peronismo buscando dar un golpe palaciego al Gobierno
de Héctor J. Cámpora. Su objetivo: neutralizar y disminuir la influencia
de los sectores de izquierda dentro del peronismo y aniquilar a la
vanguardia obrera y popular.
Los antecedentes de la Masacre de Ezeiza
Perón volvería al país para contener el ascenso obrero y popular –que se inició con el mayo cordobés– y terminar con las experiencias políticas que la vanguardia obrera venía desarrollando en las fábricas. La única carta posible que podía jugar la burguesía era la vuelta de Perón y fue el presidente de facto, Alejandro Lanusse, el encargado de abrir nuevamente el juego electoral al partido proscripto a través del Gran Acuerdo Nacional (GAN). No nos olvidemos que el peronismo es el partido burgués al que respondía políticamente el movimiento obrero y su burocracia.
Las ilusiones que despertaba el retorno de Perón en las masas se
había manifestado ya en los multitudinarios festejos de asunción del
Presidente Cámpora el 25 de mayo de 1973, ese mismo día el nuevo
gobierno liberó a los presos políticos de la dictadura producto de la
intensa movilización popular.
Los sectores representantes de la izquierda peronista habían ganado
influencia política dentro del Movimiento y del propio gobierno
camporista. Por ejemplo, tanto la gobernación de la Provincia de Buenos
Aires como la de Córdoba (entre otras), representadas por Bidegain y
Obregón Cano, eran aliadas de la Juventud Peronista. Los dirigentes
sindicales, por su parte, estaban incómodos con la campaña presidencial
que se estaba gestando en marzo del 73 y buscaron alcanzarle su
preocupación al líder exiliado sobre la presencia de “infiltrados” en el
Movimiento y el avance de la izquierda en los sindicatos. Perón,
quien oscilaba entre dar aire a los sectores más radicalizados y
apoyarse en los sectores ortodoxos según el momento político que
atravesaba, se apoyó en los primeros para facilitar su vuelta al país y
el retorno a la presidencia. Pero la “primavera camporista” no
detuvo el ascenso de la lucha de clases y se produjeron masivas tomas de
edificios públicos. Para el día 14 de junio más de 180 escuelas,
hospitales y Ministerios se encontraban tomadas por sus trabajadores.
Esta situación llevó a Perón a pactar, tiempo antes de su llegada al
país, con los sectores sindicalistas y las organizaciones de la derecha
peronista representadas tanto por el “brujo” como por Rucci. Esto
también explica porqué la Comisión Organizadora del acto de bienvenida
en Ezeiza estaba formada por el Secretario General de la CGT, Lorenzo
Miguel (Jefe de los metalúrgicos), la neofascista Norma Kennedy por la
rama femenina, el Secretario de Deportes y Turismo Jorge Osinde –que en
la práctica es quién dirigió los ataques desde una habitación del Hotel
Internacional de Ezeiza– y, por último, Juan Manuel Abal Medina
(Secretario general del Movimiento Peronista) único que tenía buenas
relaciones con la izquierda peronista. La relación de fuerzas desde esta
perspectiva era más que clara.
Los hechos
Mientras en la madrugada del miércoles 20 de junio las columnas peronistas se dirigían hacia el sur del Gran Buenos Aires, cerca de tres mil hombres armados hasta los dientes al mando de Osinde y del Jefe de la Policía, gral. Iñiguez, se apostaron en los alrededores del palco esperando la llegada de la JP y los Montoneros. El selecto grupo estaba integrado por parapoliciales, guardaespaldas sindicales y activistas de derecha que eran miembros regulares de las organizaciones de la derecha peronista: la Concentración Nacional Universitaria (CNU), el Comando de Organización (CdeO) de Brito Lima y la Juventud Sindical Peronista (JSP), recientemente creada por Rucci para competir directamente en el terreno de la JP. Todos ellos tenían la orden de disparar si las columnas avanzaban hasta ocupar los espacios más cercanos al escenario que correspondía a los primeros 300 mts, destinados para la gente llevada por los sindicatos que no alcanzaba las 200.000 personas, un número ínfimo si lo comparamos con la gente que llevó la JP.
En el transcurso del día se sucedieron una serie de episodios
confusos: balaceras, corridas, se cantaba el himno y, luego, volvían a
escucharse disparos. A partir de las 15 hs el ataque contra las masas
dispersas era evidente mientras el conductor del acto Leonardo Fabio
intentaba contener la histeria general. A las 16:20 Fabio repetía desde
el micrófono una vez más que Perón estaría pronto a llegar, cuando
minutos más tarde el avión descendía en la base de Morón. Aunque los
organizadores del acto aseguraron que el aterrizaje en la base aérea
había sido improvisado debido a la tensa situación que se estaba
desencadenando en los alrededores de Ezeiza, lo cierto es que ya se
sabía desde hacía horas que a Perón lo estaban esperando en Morón.
Incluso Miguel Bonasso cuenta en La Voluntad que antes de ir a
Ezeiza se cruzó en la Casa Rosada con Oscar García Rey – funcionario de
López Rega – quien le dijo que ni se gaste en ir al acto de bienvenida
porque Perón no iba a llegar nunca allí.
Las ambulancias del Ministerio de Bienestar Social tuvieron un rol
destacado en la represión. Fueron las encargadas de trasladar el
armamento hasta la zona (se utilizaron escopetas de caza, fusiles fal,
subametralladoras uzi, metralletas halcón, pistolas calibre 45, fusiles
de miras telescópicas, entre otra) y funcionaban como unidades
operativas de la CdeO, identificados con un brazalete blanco mientras
que la JSP usaban uno verde). En el palco los prisioneros eran golpeados
y tajeados mientras miles de palomas “de la paz” que iban a ser
utilizadas para la bienvenida de Perón volaron sobre el terreno de
enfrentamiento para generar distracción durante la balacera. La
descripción de la escena expresa el desconcierto y la confusión general.
Se había ocupado el Hogar Escuela Santa Teresa como base de operaciones
mientras que el Hotel Internacional se utilizó para la tortura de los
prisioneros, a cargo del jefe de Seguridad de Rucci, el negro Corea.
Por su parte el Automóvil Club Argentino (ACA) le brindó a Osinde y a
Iñiguez unas quince grúas, tres camiones y dos coches para coordinar
las comunicaciones del aparato de seguridad.
El SMATA, la UOM y la UOCRA fueron tres de los sindicatos que más
hombres brindaron al operativo. El SMATA particularmente ocupó la parte
izquierda del palco y controlaban la zona del Puente 12 bajo las
órdenes del pistolero Adalberto Orbiso quien fuera interventor del SMATA
en Córdoba luego del Navarrazo y, más recientemente, aliado de Massa y
del Frente Renovador en Morón en las elecciones del 2013. Al día
siguiente de los hechos, el SMATA publicó una solicitada reivindicando
los acontecimientos en Ezeiza y defendiendo abiertamente los ataques.
Esta costumbre del SMATA se mantiene hasta la actualidad. La lucha de
los trabajadores de Lear dio cuenta de que los sucios métodos de la burocracia sindical de los setenta continúan presentes en el sindicato liderado por Pignanelli.
Al día siguiente los medios más importantes hablaron de
enfrentamientos y peleas entre grupos antagónicos (ver La Prensa, Clarín
y La Razón del 20/7 y 21/7) cuando en realidad fue una emboscada
organizada con antelación por la derecha peronista y avalada por el
propio Perón. Los datos de Vertbitsky en Ezeiza hablan de un saldo de 13
muertos, 365 heridos y decenas de hombres torturados.
Perón no tardó en ubicarse del lado de los pistoleros y de la “patria
peronista”. El 21 de Junio habló por Cadena Nacional en televisión y,
sin repudiar los violentos ataques del día anterior, dijo: “Es
preciso volver a lo que fue en su hora el apotegma de nuestra creación:
de casa al trabajo y del trabajo a casa, porque sólo el trabajo podrá
redimirnos de los desatinos pasados. Ordenemos primero nuestras cabezas y
nuestros espíritus […] Por eso deseo advertir a los que tratan de
infiltrarse en los estamentos populares o estatales que por ese camino
van mal. Así, aconsejo a todos ellos tomar el único camino genuinamente
nacional: cumplir con nuestro deber de argentinos sin dobleces ni
designios inconfesables”. El mensaje no solamente buscaba interpelar
a los sectores del peronismo más radicalizados sino que también le daba
vía libre al accionar de los grupos fascistas para aniquilar la
vanguardia obrera y estudiantil.
Después de Ezeiza
La primavera camporista duro apenas 49 días, el 13 de julio el tío presentaría su renuncia siendo reemplazado por Raúl Lastiri -yerno de López Rega- hasta que en Octubre asumió Perón. En su tercera presidencia gobernó junto con los sectores más reaccionarios del Movimiento Peronista manteniendo muy buenas relaciones con la burguesía nacional. El General no estaba cercado, como solía justificar una y otra vez la “juventud maravillosa”, sino que tomó una decisión política: enfrentarse a las organizaciones de izquierda que le disputaban el poder a su viejo aliado sindical y organizar la represión obrera y juvenil utilizando dos vías: la legal y la clandestina.
La escalada de violencia fue in crescendo con la creación de la
Triple A, banda parapolicial creada por el Estado y organizada desde el
Ministerio de Bienestar Social. Según Ignacio González Janzen en La tripla A,
el debut de la banda fascista fue en Ezeiza aunque el primer atentado
reconocido por ellos fue en noviembre de 1973 cuando le colocan una
bomba al auto del senador radical Solari Yrigoyen.
El año siguiente fue testigo del fortalecimiento del giro a derecha
del gobierno de Perón con la reforma del Código Penal, la prohibición de
la ocupación de fábricas y la aprobación de la Ley de Asociaciones
Profesionales y el golpe policial cordobés conocido como el Navarrazo.
La Masacre de Ezeiza fue el huevo de la serpiente. En los dos años
siguientes el conjunto de organizaciones parapoliciales encabezadas por
la Triple A secuestraron y asesinaron a más de dos mil personas que
formaban parte de la vanguardia obrera y estudiantil del campo peronista
pero también del clasismo y la izquierda. Muchos de los integrantes de
la Triple A y del resto de las bandas se reacomodaron durante la dictadura
participando de los grupos de tarea organizados por las FFAA a partir
del ´76 o colaboraron desde los sindicatos con el nuevo gobierno militar
como recordó nostálgicamente Barrionuevo hace algún tiempo. También
hombres como Moyano - que comenzó su vida política y sindical en la JSP
de Mar del Plata acusada de perseguir militantes de izquierda en
coordinación con la Triple A y la CNU - mantiene su liderazgo sindical
hasta hoy. Otro de los casos más conocidos es el del actual titular de
la UOCRA que tuvo sus inicios en el área del espionaje.
Actualmente la mayoría permanece impune y, no sólo eso, sino que se
mantienen en las direcciones de los sindicatos reproduciendo las viejas
lógicas propias de los matones de los setenta. Por este motivo, la tarea
principal de la vanguardia obrera continúa siendo recuperar los
sindicatos para echar definitivamente a estos dirigentes sindicales que
continúan siendo leales a los intereses de los empresarios y gobiernos
de turno.
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