Por Juan Romero :
Militante es aquel que intenta
transformar el mundo con su ejemplo; sabe que decir lo que se piensa y
hacer lo que dice es el arte mayor de una noble práctica política.
Su proceder está guiado por un precepto
evangélico: luchar por la igualdad entre todos los seres humanos. Su
enorme tarea se inscribe en un paradigma fraterno: “ningún ciudadano se
realiza en una Nación que no se realiza”.
La cultura de la solidaridad y el trabajo le marcan el norte de las utopías revolucionarias.
Arrastrando este sublime bagaje, caerá mil veces; encontrará energía en el servicio a sus semejantes y mil veces se levantará. Su
paso por la historia sólo está justificado si es capaz de honrar la
vida: defender los derechos sociales y políticos de los desposeídos, y
sostener a ultranza, poniendo el cuerpo si es preciso, una
inquebrantable lealtad con el pueblo que le da su aliento.
Se apega a los principios éticos que
hacen mejores a todos los humanos y ejerce las conductas morales
escritas en la conciencia colectiva. Por eso el militante sólo existe
como héroe colectivo; no puede expresarse como individuo sino dentro de
LA MILITANCIA.
Hoy, cachuza, desperdigada y diezmada,
esa tropa obstinada en escribir día a día la historia argentina vuelve a
encontrar un rumbo y una esperanza. Hacen frente a un enemigo
implacable: “la raza maldita de los explotadores” y sus mandaderos: los
que tienen, siéndolo o no, “alma de oligarcas”. Para defender el sueño
de una patria justa, libre y soberana, soldados incansables de la
igualdad, la libertad y la democracia alimentarán la llama inextinguible
de nuestra pasión argentina. El aluvión de la militancia popular se
levantará otra vez como el batallón escogido de un ejército invencible:
el de la clase trabajadora argentina. LA MILITANCIA según Ernesto
Jauretche.
* FUENTE :



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